
Photo: From Al Dia
Grandes hay muchos, pero las leyendas son escasas. Y fue eso, una leyenda del rock lo que miles de ticos presenciaron anoche. Sting fue el protagonista absoluto, un músico que demostró por qué el calificativo de leyenda le queda como anillo al dedo.
El cantautor británico dio un conciertazo, una presentación que a los dichosos presentes difícilmente se les borrara de su" "disco duro". Por espacio de una hora y cuarenta minutos, Sting recetó recargadas versiones de los clásicos que forjó con The Police y los "piezones" que luego creó por su cuenta.
Así, a lo grande, fue como se despidió la primera edición del Festival Imperial, un concierto al estilo de los grandes festivales de las naciones más pudientes del continente.
Según los organizadores, sumando el público de ambos días, cerca de 40.000 personas se apuntaron a ser parte del festival. Sobre si habrá una segunda edición, los voceros de la Cervecería Costa Rica se mostraron cautos, aunque esperanzados en que lo de este fin de semana bien pueda tornarse, quizás, en una franquicia.
Antes de que el exlíder de The Police hiciera su show, ayer,por el escenario montado en el autódromo La Guácima, pasó un pésimo Héctor The Father, los divertidos argentinos de Miranda!, los muy aplaudidos ticos de Malpaís y la explosiva banda finlandesa de The Rasmus.
¡Arriba The Rasmus! La actuación de la banda finlandesa The Rasmus tuvo una situación importante cuando se trata de irse en vivo: tocó sin haber hecho prueba de sonido. Y sonó nítida, acertada, fuerte dentro de lo melódico que su estilo le permite.
Al cuarteto no le llegaron sus instrumentos, así que en Tiquicia movieron cielo y tierra para conseguirlos pero no con tanto tiempo como para tener la mañana para probar sonido. Pocos músicos se atreven a subirse a un escenario con esa dificultad de por medio y mucho menos se atreven a echar mano de un instrumento ajeno porque esos "chunches" son sensibles como las personas y tienen su genio y sus mañas también.
No por nada Eicca Toppinen, el cerebro de Apocalyptica, le tiene afecto a The Rasmus. La banda se entregó en el escenario. Lauri, el cantante, tuvo el tino de hacer conexión a la tica: en Night After Night fue modificando la letra al insertar de vez en cuando las palabras "Costa Rica". Bien jugado.
A The Rasmus lo corearon que dio gusto y le pidieron más, así que los muchachos hicieron el himno de Finlandia, In My Life y Don?t Let Go, un temita melancólico ideal para ser recordado con afecto.
Se abrazaron frente al público y Lauri dijo: "esta noche, ¡Sting!" Ya lo habían confesado en la conferencia de prensa: ellos verían el concierto del inglés y, si podían, correrían desnudos detrás de él. Fue una broma, por supuesto.
Police. y más. A las 8 p. m., en punto, la locura se desató. Bajo en mano, Sting volvió, por tercera ocasión, a cantarle a los ticos. Su arranque no pudo ser más poderoso: tocó la muy recordada 'Message in a Bottle'. Ese tema dejó claro que The Police sería parte vital del menú.
La banda de Sting fue pura potencia. Cuatro hombres -el propio Sting, los guitarristas Dominic Miller y Lyle Workman y el genial baterista Abe Laboriel Jr.- bastaron y sobraron para "roquear" la casa.
La gente, al oírlos, estaba enloquecida, mientras bombazos como 'Synchronicity II'; 'Walking on the Moon'; 'I Ever Lose My Faith in You'; 'Walking on the Moon', 'King of Pain' y 'All This Time' se sucedían.
Siempre sonriente y con intervenciones en español, Sting saltó y le sacó el jugo a su cumplidor bajo. 'Every Little Thing She Does is Magic'. griterío., 'Fields of Gold'. más gritos..., su cover de 'A Day in a Life', de los Beatles... euforia..., 'Every Breath You Take'... locura absoluta, 'Roxanne'... ni para qué contarles, la gente no se lo creía.
Y claro, elpúblico pedía más, así que Sting complació y terminó su presentación ya pasadas las 9:40 p.m. Todo el mundo quedó más que feliz. Así terminó el Festival Imperial. El buen sabor de boca será difícil de borrar.
© La Nacion by Ana María Parra A. y Víctor Fernández G.