SHOW REVIEW

An Englishman in Bogotá...

Esa voz masculina que casi acaricia el cielo cuando sube, es real. El jueves en el recinto de Corferias, después de las 10:20 de la noche, quedó totalmente confirmado. La presencia de Sting en la rueda de prensa en la que se mostró el video realizado por Simón Brand en Pasacaballos, Bolívar, comunidad beneficiaria del programa Learning For Life, por fortuna no fue el reflejo del carisma que transmite este artista en sus presentaciones.

Con formación de cuarteto, tal como fue concebido el proyecto The Police, el británico saltó al escenario portando un bajo, con el que recordó los mejores temas tanto de sus álbumes al lado del baterista Stewart Copeland y el guitarrista Andy Summers, como sus canciones más representativas durante su etapa como solista.

El público estaba motivado gracias a la eléctrica presentación de Beto Cuevas, quien prometió no demorarse en escena más de 45 minutos. Y cumplió. El chileno mostró algunas de sus nuevas composiciones, pero también hizo un recorrido por los éxitos del grupo La Ley. Así que a Sting sólo le quedó la misión de continuar con el ánimo arriba y para lograrlo propuso comenzar su concierto con If I Ever Lose My Faith In You, a lo que el público, que casi agotó las localidades distribuidas en tres zonas de acuerdo con el costo de la boleta, respondió levantándose de la silla y aplaudiendo de forma enérgica.

A partir de ese momento los asientos fueron los mejores aliados de las chaquetas, carteras y maletas, pues nadie se volvió a sentar porque Gordon Matthew Thomas Sumner, más conocido como Sting, se dedicó a navegar por aguas conocidas y cantó Message in a Bottle, An Englishman in Nueva York, Every Little Thing She Does Is Magic y Field of Gold seguidas.

Después les dio juego a sus compañeros de escena, un guitarrista, un baterista y un teclista, que a lo largo de la noche respaldaron con coros, con energía y destreza a la estrella nacida en Wallsend, Inglaterra.

Sting es un artista plenamente maduro, no corre el escenario, tan sólo da unos pequeños pasos para acomodarse y darle gusto al público, marca las entradas de todas las canciones y se encarga de explorar los talentos de sus acompañantes sin que ninguno opaque a los demás.

Uno de los puntos más intenso de la noche sucedió durante la interpretación de Walking On The Moon, canción en la que Sting dijo en varias oportunidades 'canta conmigo'. La marea musical bajó con dos temas más bien tranquilos: Shape Of My Heart y Wrapped Around Your Finger, para luego subir los decibeles con unas descargas de guitarras y teclados al mejor estilo del funk.

El artista intentó despedirse por primera vez con Roxanne, pero la protesta del público no se hizo esperar, ya que en esta interpretación Sting dejó que los asistentes repitieran en múltiples ocupaciones el estribillo y el ánimo estaba por encima de las nubes. Se ausentó durante algunos segundos, el escenario permaneció a oscuras, las rechiflas conquistaron el lugar y el inglés volvió a salir como quien sabe que su oración no ha llegado a un punto final.

Dos canciones más, el auditorio seguía colmado y Sting hizo la introducción de uno de sus más grandes clásicos: Every Breath You Take. Las cámaras de los celulares se encendieron como nunca antes durante la noche y el cantante exhibió una adaptación algo extensa para deleite de todos.

Volvió a desaparecer por unos minutos y regresó con toda su banda para cantar Next to You y Fragilidad en su versión acústica y ahí sí se despidió. Lo único que queda ahora es desempolvar los discos, con el conocimiento de que esa voz que se aproxima al cielo es real.

(c) El Espectador

Sting, una noche no es suficiente. Espectacular concierto anoche en Bogotá...

El músico británico demostró por qué razón ha sido valorado como uno de los más influyentes de todos los tiempos. Cantó por una causa en Cartagena.

Apenas unos 2,500 afortunados tuvieron anoche la posibilidad y el honor de ver en acción a un artista que ha demostrado por qué es valorado como uno de los más intensos, perfeccionistas y dedicados músicos de nuestro tiempo: el británico Sting.

Procurando no dejar nada por fuera -algo que es imposible ante su extenso catálogo de canciones- el artista hizo un recorrido por sus grandes éxitos y por sus álbumes más importantes, que hicieron vibrar a los presentes.

El escenario dispuesto en Corferias, en Bogotá, intentó satisfacer a todos los asistentes: una media luna de sillas permitía que nadie estuviera a más de 32 metros de la tarima. A través de las sillas se desplazaron cerca de 120 meseros que sirvieron cientos de botellas y, según los organizadores, 26,000 pasabocas.

En medio de la fiesta, imperó la sensación de que todo el lujo apuntaba hacia algo más filantrópico: lo recaudado en este concierto irá al capital de apoyo de Learning for Life, el programa que auspicia obras de desarrollo en la deprimida comunidad de Pasacaballos, en Cartagena.

La apertura del concierto estuvo a cargo del chileno Beto Cuevas, quien había dado que hablar en días anteriores con la presentación de su canción 'Gracias a la vida' y que también se vinculó a la causa de Learning For Life.

Horas antes, durante una corta rueda de prensa, Sting habló con los medios colombianos acerca de su satisfacción por haberse vinculado a la misión de apoyo social en Pasacaballos, en Cartagena.

Despojado de la formalidad que los organizadores le habían dado previamente a este encuentro, el artista ingresó a la sala caminando entre la gente y se prestó para las cámaras.

"Entre más aprendes, más te das cuenta de lo mucho que tienes por aprender (...) No hay sorpresa en encontrar la pobreza, está ahí", afirmó el artista acerca de su interés por acercarse y afrontar estos problemas en el mundo entero.

Durante el diálogo con la prensa, Sting hizo referencia a sus anteriores viajes a Argentina y Brasil.

Acerca de su carrera musical y de lo poco comercial de sus últimos dos álbumes, Sting señaló que no sabe qué hará en el futuro: "Simplemente sé que la idea es sorprender a la gente, siempre".

Sin embargo, sí añadió que en torno a las causas sociales en las que se embarca, "haré esto hasta que me muera".

"El objetivo -afirmó- debe ser tener una población educada".

Durante el encuentro con la prensa realizado en Casa Medina, en el norte de Bogotá, los organizadores del concierto presentaron junto a Sting y Cuevas un cheque simbólico por 150.000 dólares que será destinado a la misión de la Fundación Antonio Restrepo Barco en el sector de Pasacaballos, en Cartagena.

"Recaudamos este monto para destinarlos a proyectos y educación", explicó Pedro Nogueira, presidente internacional de Diageo, gestor del programa Learning For Life.

"Creo que cuando decimos cosas a través de nuestra música, no lo hacemos para captar votos", afirmó Cuevas, acerca del papel que puede jugar un artista para una causa como la de Learning For Life.

El director Simón Brand presentó un corto documental acerca de la vida en Pasacaballos, que recorre testimonios, algunos muy crudos, acerca de la pujanza de quienes viven en esa humilde comunidad.

"Es algo que la gente tiene que ver, es un reflejo de la belleza de Pasacaballos", afirmó el realizador, acompañado por su esposa, la presentadora Claudia Bahamón, quienes también se vincularon a Learning For Life.

(c) El Tiempo

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