Selected Miscellaneous Shows
Oct
31
2015
Buenos Aires, ArDIRECTTV Arena
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Adonde vayan sus fans, allí estará Sting...

Ante 10,000 personas que lo aplaudieron de pie y en la inauguración del DirecTV Arena, el músico inglés volvió a presentarse en el país con un concierto en el que predominaron los hits de su extensa trayectoria.

Sting mira a su público y le canta eso de "cada vez que respires, cada movimiento que des, cada vínculo que rompas, cada paso que des... te estaré mirando". El público atento le devuelve la mirada y canta lo mismo. "Cada día, cada palabra que digas, cada juego que juegues, cada noche que estés, te estaré mirando." Aquella paranoica canción a lo Gran Hermano que Gordon Matthew Thomas Sumner compuso en 1983 y que, malentendida ex profeso, se convirtió en una de las canciones de amor más perversas de la década del 80, hoy parece reflejar mejor que ninguna otra la esencia de la relación a prueba del tiempo que mantiene Sting con sus seguidores. Él siempre está ahí, con sus canciones eternas. Ahora con 64 años recién cumplidos, la voz y el espíritu intactos, un poco menos de pelo y mucha más barba hipster. Pero ahí está. Y cada vez que se suba a un escenario, su público también lo estará siguiendo.

Anteanoche, el músico inglés volvió a presentarse en el país, a ocho años de su última visita, cuando con sus ex compañeros de The Police actuaron en el marco de su gira reunión, y el reencuentro con sus fans argentinos fue pensado a medida de esta relación sin quiebres: casi dos horas de recorrido musical compuesto por buena parte de sus hits más recordados, más de la mitad de ellos perteneciente a la discografía del trío que formó junto con Andy Summers y Stewart Copeland. Una puesta de lo más simple, despojada, con la música como único eje conceptual.

Acompañado por cuatro intérpretes excepcionales (el virtuoso baterista Vinnie Colaiuta, que supo ser ladero del mismísimo Frank Zappa; el "amigo de la casa" Dominic Miller, guitarrista que nació en Hurlingham y que toca junto a Sting desde los años 90; el tecladista David Sancious, que llegó a formar parte de la E Street Band de Bruce Springsteen, y la corista Jo Lawry, que se sumó a la banda del inglés en tiempos de Symphonicities), Sting maneja los tiempos del show sin siquiera transpirar, integrando sus inquietudes jazzeras a las melodías pop de sus canciones más sencillas.

La lista de temas la abre y la cierra con canciones de su producción solista ("If I Ever Lose My Faith in You" y "Fragile", respectivamente), pero son los éxitos de The Police los que mandan y conforman la espina dorsal del concierto: "Every Little Thing She Does Is Magic", "So Lonely", "When the World Is Running Down, You Make the Best of What's Still Around", en el inicio. "Message In a Bottle", "Wrapped Around Your Finger", "De Do Do Do, De Da Da Da" y "Roxanne", en el medio. Y "King of Pain", "Every Breath You Take" y "Next To You", en el final.

Todas ellas canciones probadamente exitosas, que en esta ocasión varían según el segmento en que se ubiquen. Las primeras le permitieron a la banda jugar con versiones extendidas y armonías jazzeras de ensayada improvisación; las del medio fueron específicamente destinadas al karaoke de las 10,000 personas que colmaron el DirecTV Arena (ver aparte); y el último bloque conduce con precisión rítmica y sabia madurez hacia el cierre acústico de la siempre emotiva "Fragile".

De su repertorio solista, se destacaron la bella "Shape of My Heart" (de coautoría con Miller), "Fields of Gold" y "Desert Rose", entre otras, todas canciones que dan cuenta de que la voz de Sting no ha perdido casi nada de su singular registro (adonde no llega y aún más allá, está la delicada Lawry, que se gana el aplauso de pie en "The Hounds of Winter").

Quizá se le pueda achacar cierta falta de intensidad al show del señor Sting (no transpira, es verdad), pero, en rigor, nadie vino hasta aquí buscando eso después de tantos años de relación amorosa. O al menos ninguno de esos fans que saben que siempre, vayan adonde vayan, a cada paso que den, Sting estará junto a ellos.

(c) La Nacion by Sebastián Ramos

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